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“Ensueños de Quetzalcoatl”
27 y 28 de Junio del 2009
Intentar…requiere imaginación, disciplina, propósito, y afecto. En este caso, intentar significa que adquieres un conocimiento corporal indiscutible de que eres un ensoñador. Sientes con todas las células de tu cuerpo, con todas las fibras de tu ser, que eres un ensoñadordon
Juan Matus

“¿Cómo está su ensoñar?” preguntó Carlos Castaneda a un grupo de estudiantes, sentados dentro de un estudio cerca de la Alameda, en la ciudad de México, durante un crepúsculo al comienzo de la primavera.
“¿Y qué es lo que están ensoñando?” añadió Florinda Donner-Grau. “Bueno”, contestó una estudiante, “anoche, soñé que estaba trabajando en un programa nuevo de computación, en un diseño; era realmente un diseño maravilloso, muy funcional, centrado en torno a una forma espiral en fluido movimiento, y mi jefe estaba deleitado… Bueno” continuó la estudiante, encogiéndose de hombros, “fue sólo un sueño…”
“Qué quieres decir con ‘sólo un sueño’” preguntó Florinda Donner-Grau. “¡Te das cuenta de que lo infinito, podría estarte dirigiendo hacia ese diseño y que tú estas reprimiéndote a ti misma!” “¿Yo, reprimiéndome a mí misma?” preguntó la aprendiz. “¡Mi jefe es quien me está reprimiendo! A él no le gusta nada de lo que yo o cualquier otro diseñe; no quiero presentarle otra cosa, nada más para que me ridiculice enfrente de los otros, y, en todo caso, ¿quién soy yo para proponerle algo nuevo a mi jefe? ¡No me atrevo!” “Quieres decir que no te atreves a ensoñar ir más allá de tu percepción limitada, ir más allá de las limitaciones de tu linaje, de tu cultura”, interpuso Carlos Castaneda. “¿Están algunos otros de ustedes ‘atascados’ de la misma manera en su ensueño?” preguntó.“Si están ‘atascados’ en la primera atención de sus acuerdos cotidianos, también van a estar ‘atascados’ en la vastedad de la segunda atención”. “Bueno”, dijo otro estudiante, “yo actúo del mismo modo. En la universidad realmente quiero aprender, pero me detengo a la hora de preguntarle al profesor algo que no entiendo y prefiero preguntarle después a otro estudiante. Y si no puedo encontrar otro estudiante que sepa la respuesta, entonces me digo ¿Pus ya p’a qué? De todas formas no hay nada que pueda hacer, lo más seguro es que voy a reprobar esta clase”.
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“Don Juan se acuclilló frente a nosotros. Acarició el suelo con gentileza… Solamente si uno ama a esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza –dijo don Juan-. Un guerrero siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles…
Ese ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios y comprende cada sentimiento, me dio cariño, me curó de mis dolores, y finalmente, cuando entendí todo mi cariño por ella, me enseñó lo que es la libertad… Solamente amando a este ser espléndido se puede dar libertad al espíritu del guerrero; y la libertad es alegría, eficiencia, y abandono frente a cualquier embate del destino…”
Carlos Castaneda
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¿En dónde estaríamos si todo se hubiera podido probar?“La Jornada” Enero de 1997“El 26 de enero de 1997 ocurrió lo inesperado: Castaneda apareció ante miles de personas, reunidas en un seminario, para confirmar que el camino del guerrero existe, que es una experiencia posible y puede ser practicada por cualquier persona mediante la tensegridad, palabra que resume las enseñanzas de su maestro. Grande era la expectativa y, de pronto, un gran silencio. Ahí estaba el pintoresco personaje, el nagual brujo. Chaparrito y delgado, con ojos de águila, riendo festivo, jugando a inventar instantes, rompiendo la formalidad con inteligentes chistes. Read more »
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Entrevista con las Rastreadoras de Energía,aprendices de Carlos Castaneda, Florinda Donner-Grau, Taisha Abelar y Carol Tiggs
Este trabajo es un encuentro entre las practicantes y las instructoras de tensegridad. Constituye la síntesis de más de doscientas preguntas que se recibieron de diversos países del mundo. Podría decirse que todas las preguntas son distintas, pero al mismo tiempo se asemejan entre sí, como emanadas de la misma veta. De igual manera, aunque cada respuesta parece dirigirse a lo personal, tiene al mismo tiempo un carácter impersonal. Este inédito acontecimiento –porque creemos que lo es— significa una oportunidad para ensoñarnos como mujeres en una historia distinta, un intento que involucra a fin de cuentas lo femenino y lo masculino, tanto en su carácter de dualidad que nos habita, como en la relación entre los sexos.
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“¡No seas confianzudo, che! Se solía decir años atrás, allá en el sur del continente, para frenar a esos que se nos acercaban demasiado –se nos acercaban, no tanto físicamente, aunque también podía ser de ese modo, cuanto que nos invadían con la palabra–; esos que acabábamos de conocer y ya se metían a opinar sobre nuestras vidas y hasta se atrevían a darnos consejos. Son esos que “no se ubican”, no saben su lugar: o están demasiado lejos y ni se los oye ni se los ve cuando haría falta verlos y oírlos, o están encima nuestro asfixiando nuestra vista y nuestro oído. En una palabra los tímidos, pues es propio de ellos creer que pueden compensar su timidez, es decir su borrosa figura, con esa forzada presencia.
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El Tour de la Conciencia: Reconociendo Nuestra PlenitudUna serie de seis clases para Grupos de Práctica, guiados por Representantes de Grupos de Práctica en colaboración con CleargreenDel 11 de enero al 29 de marzo, 2009
Las palabras de don Juan para Carol Tiggs y para mí, antes de partir, fueron ‘olvídate del ti mismo y no temerás nada’. Su sonrisa y el movimiento de su cabeza fueron invitaciones a ponderar su afirmación.
— Carlos Castaneda
“Qué interesante”, solía decir Carlos Castaneda a sus aprendices, “aunque los seres humanos están atrapados en la posición del punto de encaje del MÍ-MÍ-MÍ –¡más para mí; todo para mí; quiero también eso! la posición del excesivo auto-reflejo– realmente no nos tratamos del todo bien a nosotros mismos”.
“En lugar de comer bien, dormir lo suficiente y detener la constante crítica hacia nosotros mismos”, continuó Carlos Castaneda, “nuestras vidas tan ocupadas, desordenadas y apresuradas nos fuerzan a hacer lo opuesto y nuestro ser ‘incompleto’ –el cuerpo físico sin el cuerpo energético—grita por la atención de lo que perdió”.
“Para salir de este dilema”, señaló Carlos Castaneda, “debemos reconocer el ser ‘completo’, mediante la inclusión de la mano del Espíritu hasta en los más pequeños detalles de nuestras vidas”.Más información