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Muerte Sin Fín
fragmento
es una espesa fatiga, un ansia de transponer estas lindes enemigas, este morir incesante, tenaz, esta muerte viva, ¡oh Dios! que te está matando en tus hechuras estrictas, en las rosas y las piedras, en las estrellas ariscas y en la carne que se gasta como una hoguera encendida, por el canto, por el sueño, por el color de la vista.
... ay, una ciega alegría, un hambre de consumir el aire que se respira, la boca, el ojo la mano: estas pungentes cosquillas de disfrutarnos enteros en sólo un golpe de risa, ay, esta muerte insultante, procaz, que nos asesina a distancia, desde el gusto que tomamos en morirla, por una taza de té, por una apenas caricia.
Gorostiza, José: Muerte sin fin. Fondo de Cultura Económica. México. 1964.
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